Desde SEEUE consideramos que el triaje debe mantenerse como un proceso clínico estructurado, basado en criterios objetivos y herramientas validadas.
La presión asistencial no puede justificar la modificación de la prioridad clínica, ya que comprometería la seguridad del paciente y la equidad en la atención.
Defendemos el papel de la enfermería de urgencias como garante de este proceso, con competencias específicas y capacidad de toma de decisiones autónoma.
Este debate resulta clave en el contexto actual del sistema sanitario.