Seguimos con las Guías RCP 2025, Parte 2.
Si la primera parte nos dejó claro que la RCP moderna es menos automática y más pensada, esta segunda entrega lo confirma: los cambios en fármacos, vía aérea y post-parada obligan a replantearse cómo trabajamos.
Y aquí te los traemos, explicados sin tecnicismos innecesarios y con foco enfermero.
💊 1. Fármacos en RCP: menos adrenalina, más criterio
📘 Guía 2021
- Se mantenía el esquema tradicional: adrenalina cada 3–5 minutos en ritmos no desfibrilables.
- En ritmos desfibrilables, adrenalina tras el segundo ciclo si no hay RCE.
- Amiodarona tras el tercer choque para FV/TV sin pulso persistente.
- La lidocaína aparecía como alternativa razonable.
- La idea general era: “pon el fármaco, no pierdas el turno”.
📗 Guía 2025
💡 El mensaje sigue siendo que los fármacos no sustituyen la calidad de la RCP, pero se afinan cuándo y por qué usar cada uno:
🔹 Adrenalina
- Se recomienda mantener el uso, pero con un tono más prudente:
👉 “Úsala cuando pueda aportar algo, no por inercia.” - En ritmos no desfibrilables, se mantiene temprano… pero se reconoce que abusar de la adrenalina no mejora el pronóstico neurológico.
🔹 Amiodarona vs Lidocaína
- Se mantiene la amiodarona 300 mg tras el 3º choque.
- La lidocaína sigue como alternativa válida, sin superioridad clara entre ambas.
- El mensaje es:
👉 “Elige una estrategia y mantenla, no mezcles por mezclar.”
🔹 Magnesio
- No se recomienda de forma sistemática.
- Solo si sospechas torsades de pointes o hipomagnesemia real.
🔹 Bicarbonato
- Solo en intoxicaciones específicas o acidosis hipercrítica documentada.
- Igual que en 2021: no se usa de forma rutinaria.
🧑⚕️ Traducción enfermera
💊 Los fármacos ayudan, pero no salvan solos.
Prioriza: compresiones de calidad, desfibrilación eficaz y decisiones con cabeza.
La adrenalina no es un “timer”: úsala cuando toque, pero no por hacer algo.

🏥 Mensaje para tu unidad
En 2025 no se trata de poner más medicación, sino de ponerla mejor.
Mantén la secuencia clara, evita improvisar con fármacos y céntrate en la calidad de la RCP.
💨 2. Vía aérea: menos tubos, más ventilación eficaz en RCP.
📘 Guía 2021
- Reforzaba que la vía aérea avanzada no debía retrasar las compresiones ni la desfibrilación.
- La intubación orotraqueal era razonable si el equipo tenía experiencia y podía hacerse sin interrumpir la RCP.
- El supraglótico se presentaba como alternativa válida cuando la intubación no era inmediata o no había operador experto.
- Se insistía en evitar hiperventilar y mantener una ventilación controlada.
📗 Guía 2025
💡 El mensaje es mucho más claro y práctico:
🔹 La prioridad es oxigenar, no intubar: La bolsa-válvula-mascarilla (BVM) vuelve a ser protagonista
La guías 2025 recuerdan algo esencial:
- Si ventilas bien con una BVM, ya estás haciendo muchísimo por el paciente.
- ¿Por qué?
- Porque la BVM permite:
- oxigenar al instante,
- sin interrupciones,
- sin esperas,
- y sin depender de un experto en vía aérea.
👉 Una BVM bien sellada, a dos manos, con una buena elevación mandibular, puede ser TAN eficaz o más que un intento apresurado de intubación.
🔹 Si no se puede intubar sin pausas → supraglótico como primera opción
Las guías 2025 son muy prácticas:
👉 Si la intubación no es viable, ya sea por falta de operador experto o porque interrumpe compresiones, el dispositivo supraglótico es la primera opción de vía avanzada.
- ¿Por qué?
- Se coloca rápido.
- No necesita visión directa de las cuerdas.
- Es estable y permite ventilación eficaz sin comprometer el ritmo de la RCP.
- Puedes colocarlo prácticamente sin detener la reanimación.
El supraglótico no es un “plan B”.
En 2025, es el “plan A” cuando intubar compromete la RCP.
🧑⚕️ Traducción enfermera
✔️ Se ventila mal → reajustar, no precipitarse con el tubo.
✔️ Operador experto + cero pausas → intubación.
✔️ No hay operador experto / hay pausas → supraglótico.

🔹Videolaringoscopio: sí, pero no para todos los equipos.
El videolaringoscopio ha demostrado facilitar la intubación en muchos escenarios, pero su uso no se recomienda de forma universal en la RCP. Las guías 2025 son prudentes:
- Si tu equipo tiene videolaringoscopio y experiencia real en su manejo, es una herramienta muy útil: mejora la visualización, reduce intentos fallidos y puede acelerar la intubación sin comprometer las compresiones.
- Si no hay formación específica o el dispositivo no se usa habitualmente, no debe convertirse en una obligación.
En manos inexpertas, puede generar retrasos, pausas innecesarias o procedimientos más largos que empeoran la reanimación.
En resumen:
👉 Úsalo si tu equipo lo conoce y lo maneja con soltura; si no, sigue con el dispositivo avanzado que dominéis mejor.
🔹 Ventilación controlada = cerebro protegido.
En la fase post-RCP, ventilar “de más” o “de menos” puede empeorar el pronóstico.
Las guías 2025 insisten en una ventilación cuidadosa, estable y guiada por objetivos, no en ventilar rápido ni con grandes volúmenes.
Los puntos clave son:
- Evitar la hiperventilación.
- Ventilar demasiado rápido reduce el CO₂, provoca vasoconstricción cerebral y disminuye la perfusión del cerebro justo cuando más la necesita.
- Evitar la hipoventilación.
- Si el CO₂ sube demasiado, se incrementa la presión intracraneal y se compromete la circulación cerebral.
- Objetivo de EtCO₂:
- Mantener un rango aproximado de 35–45 mmHg cuando hay vía aérea avanzada.
- Este rango favorece una perfusión cerebral adecuada sin generar vasoconstricción o hipertensión intracraneal.
- Frecuencia respiratoria recomendada:
- Tras colocar vía aérea avanzada, mantener una ventilación lenta y controlada, alrededor de 10 respiraciones por minuto, evitando movimientos bruscos o excesivos.
- Tras colocar vía aérea avanzada, mantener una ventilación lenta y controlada, alrededor de 10 respiraciones por minuto, evitando movimientos bruscos o excesivos.
La vía aérea avanzada no es un trofeo.
Es una herramienta útil solo si no rompe la RCP.
Si no podéis intubar en movimiento, supraglótico de calidad y seguir reanimando.
🧠 3. Cuidados post-RCP: el foco vuelve al cerebro
📘 Guía 2021
- Reforzaba el concepto de síndrome post-parada, dividido en daño cerebral, disfunción miocárdica, causa precipitante persistente e injuria sistémica.
- Recomendaba mantener TTM entre 32–36 °C, evitar fiebre y garantizar oxigenación y ventilación controladas.
- Apoyaba un pronóstico neurológico multimodal (clínica + EEG + biomarcadores + neuroimagen) después de 72 h.
- Recordaba la importancia de glucemia controlada, estabilidad hemodinámica y tratamiento de la causa.
📗 Guía 2025
💡 El mensaje es más pragmático y más centrado en los resultados neurológicos reales:
🌡️ Temperatura: normotermia estricta, no hipotermia universal.
Las guías 2025 eliminan la idea de “enfriar a todos”. El objetivo ahora es mucho más específico:
- Mantener al paciente sin fiebre, idealmente ≤ 37,5 °C.
- La hipertermia empeora el daño cerebral y se asocia con peor pronóstico neurológico.
- El concepto clásico de “hipotermia terapéutica para todos” queda atrás.
- No se recomienda bajar a 33 °C de forma sistemática.
- Lo importante es el control activo de la temperatura, evitando fluctuaciones y vigilando estrechamente las primeras 72 horas.
💨 Oxigenación y ventilación: proteger el cerebro, no castigarle
La ventilación tras la RCE es un equilibrio fino. El foco está en evitar tanto déficit como exceso.
👉 Si la intubación no es viable, ya sea por falta de operador experto o porque interrumpe compresiones, el dispositivo supraglótico es la primera opción de vía avanzada.
- Evitar la hiperoxia y la hipoxia.
- Oxígeno “a tope” no es sinónimo de mejor; puede ser perjudicial para el cerebro y el miocardio.
- Mantener el EtCO₂ dentro del rango 35–45 mmHg cuando haya vía aérea avanzada.
- Esto favorece una perfusión cerebral óptima sin vasoconstricción ni aumento de la PIC.
- Ventilar despacio y bien.
- Ritmo aproximado: 10 respiraciones/minuto.
- Nada de ventilación rápida o volúmenes grandes: la hiperventilación disminuye el flujo cerebral.
📈 Hemodinámica: perfusión cerebral como objetivo central
Tras la parada, la hemodinámica no se trata solo de “subir la tensión”, sino de perfundir adecuadamente el cerebro.
- Usar vasopresores si es necesario, pero evitando presiones demasiado bajas o demasiado altas.
- El objetivo es mantener una presión de perfusión cerebral adecuada, más que perseguir cifras de tensión específicas.
- El control hemodinámico estable ayuda a la recuperación neurológica y limita el daño secundario.
💨 Oxigenación y ventilación: proteger el cerebro, no castigarle
La ventilación tras la RCE es un equilibrio fino. El foco está en evitar tanto déficit como exceso.
👉 Si la intubación no es viable, ya sea por falta de operador experto o porque interrumpe compresiones, el dispositivo supraglótico es la primera opción de vía avanzada.
- Evitar la hiperoxia y la hipoxia.
- Oxígeno “a tope” no es sinónimo de mejor; puede ser perjudicial para el cerebro y el miocardio.
- Mantener el EtCO₂ dentro del rango 35–45 mmHg cuando haya vía aérea avanzada.
- Esto favorece una perfusión cerebral óptima sin vasoconstricción ni aumento de la PIC.
- Ventilar despacio y bien.
- Ritmo aproximado: 10 respiraciones/minuto.
- Nada de ventilación rápida o volúmenes grandes: la hiperventilación disminuye el flujo cerebral.
🧪 Pronóstico neurológico: prudencia y evaluación multimodal
El pronóstico tras una RCE no se basa en una sola prueba ni se hace de forma precoz.
- Nunca antes de 72 horas, especialmente si el paciente ha recibido TTM o sedación prolongada.
- Utilizar al menos dos herramientas de valoración:
- EEG, reactividad pupilar, biomarcadores (NSE), neuroimagen, potencia evocada…
- La evaluación debe ser progresiva, humana y basada en evidencia..
🛑 Limitación del esfuerzo terapéutico: decisiones más claras y responsables
Las guías 2025 aportan criterios más sólidos para decidir cuándo no seguir interviniendo.
- Cuando no existe un potencial razonable de recuperación neurológica o funcional.
- Las decisiones deben basarse en pronósticos multimodales, no en la duración de la PCR o en el número de fármacos administrados.
- El objetivo es evitar tratamientos fútiles y centrar la atención en cuidados proporcionales y éticos.
📚 Seguimos aprendiendo para reanimar mejor, decidir mejor y cuidar mejor.